domingo, 30 de diciembre de 2007

DOS POEMAS

MANITAS DE ARMIÑO



¿Dónde está el que ha nacido, El Rey de

los judíos? (Mt 2, 2).





Manitas de armiño

expuestas al hielo.

Recordad a mi niño

que viene del cielo.



Su carilla es de rosa

y su boca un clavel.



Manitas de mi niño

que serán nuestra luz.

Retirad con cariño

el cáliz de la cruz.



Su carilla es de rosa

y su boca un clavel.





OJITOS SIN BRISA



“Una voz se oyó en Rama,

llanto y lamento grande.

Raquel lloraba a sus hijos

y no quería ser consolada,

porque no existían”

(Jr 31,15; Mt 2,18).





Las nubes, abrazando la inocencia

del niño con sus brazos siderales,

se unieron, en sus besos inmortales,

a la madre, con honda reverencia.



Sus pupilas sumidas en la ausencia

buscaron, por las rutas celestiales,

la voz de los gemidos abismales

que los astros lanzaban con vehemencia.



Viles hachas hendieron su cabeza,

sus ojitos se hundieron en la brisa,

y fue muerte en un cielo de tristeza;



en sus labios tembló turquí sonrisa

yerta por la ira cruel de la vileza

con que Herodes vertió sangre sumisa.



Camilo Valverde Mudarra

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