El romancero, en su descripción, dibuja, con cariño, el retrato del Maestre de Calatrava: gallardo, cortés, esforzado, valiente hasta la temeridad. La vega, supo de sus andanzas y fue palenque de sus victorias. Hasta la Alhambra, ascendía el fulgor de su prestancia, y, hasta el infierno, descendió el ánima de aquellos moros que osados se cruzaron ante su espada:
Por la vega de Granada
un caballero pasea
en un caballo morcillo
ensillado a la gineta.
Los reli [...]
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