S?bado, 27 de enero de 2007
Ephata: ?brete


La Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero: Hace o?r a los sordos y hablar a los mudos (Mc 7,37) Est? organizada por la Delegaci?n Diocesana de Ecumenismo, el Grupo Ecum?nico de M?laga y la Fundaci?n Lux Mundi. Este a?o, invita, a las Iglesias y a los cristianos, a orar y trabajar por la unidad de los cristianos y, por otra parte, unir nuestras fuerzas para responder a los sufrimientos humanos.

Estas dos ideas est?n vinculadas a la curaci?n del cuerpo de Cristo, sobre el texto elegido para la Semana de este a?o, que es una historia de curaci?n, Mc 1, 31-37, que refiere c?mo Jes?s cura a un hombre sordo e incapaz de hablar. Jes?s conduce al hombre lejos de la muchedumbre con el fin de estar solo con ?l. Pone sus dedos en los o?dos del hombre, escupe y toca la lengua del hombre, y "le dice Ephata: ?brete", f?rmula a veces utilizada en la liturgia del bautismo. La buena noticia proclamada aqu? da a entender la respuesta total a la solicitud del Se?or ante el sufrimiento y las necesidades, constituye un testimonio elocuente de la misericordia de Dios. Al dar al hombre el o?do y la lengua, Jes?s manifiesta el poder y el deseo de Dios de salvar a todo hombre, como indica Isa?as: "Entonces, se despegar?n los ojos de los ciegos, los o?dos del sordo se abrir?n, brincar? el cojo como un ciervo, la lengua del mudo cantar? (35, 5-6). As?, el salir de la sordera puede comprender la buena noticia proclamada por Jesucristo; y al recuperar la palabra, anunciar a los otros lo que vio y oy?.

La iniciativa de esta semana est? precedida de importantes jalones hist?ricos, que no se deben olvidar; el que desconoce y desde?a su propia historia se queda sin asideros y, a?n m?s, pierde su futuro. El deseo de unidad entre cristianos hunde sus ra?ces en el S. XVIII, en cuya primera mitad, nace, en Escocia, el movimiento pentecostal con vinculaciones en Am?rica del Norte, que, para la renovaci?n de la fe, llamaba a orar por todas las Iglesias y con ellas. En 1820 el reverendo James Haldane Stewart publica "Consejos para la uni?n general de los cristianos con vistas a una efusi?n del Esp?ritu?. Desde entonces se han sucedido las iniciativas, propuestas y publicaciones para conseguir la unidad. En 1964 Pablo VI y Aten?goras I recitan juntos en Jerusal?n la oraci?n de Cristo "que todos sean uno" y un a?o m?s tarde en 1965 el Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oraci?n es el alma del movimiento ecum?nico y anima a la pr?ctica de la semana de oraci?n. La Comisi?n "Fe y Constituci?n" y el Pontificio Consejo para la Promoci?n de la Unidad de los Cristianos de la Iglesia Cat?lica, en 1966,deciden preparar un texto para la Semana de oraci?n de cada a?o; y, en 2004, deciden que en lo sucesivo los textos de la Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos sean publicados conjuntamente y presentados en un mismo formato.

Como el sordo-mudo, curado por Jes?s, todos los bautizados en Cristo han tenido los o?dos abiertos al Evangelio. En su primera carta, San Juan nos habla de la fraternidad de los que recibieron esta buena noticia: ?Lo que hemos o?do, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y han tocado nuestras manos acerca de la palabra de la vida? (1,1). El Se?or deseaba (Jn 17) que sus disc?pulos, que hab?an acogido su mensaje, fueran una sola cosa, unidos los unos a los otros en una unidad arraigada en su comuni?n con el Padre y el Esp?ritu Santo. Como cuerpo de Cristo, la Iglesia est? llamada a ser una, a ser la comunidad que ha visto y o?do las maravillas que Dios hizo, y que ha sido enviada para proclamarlas por todo el mundo; estamos llamados a ir unidos en la realizaci?n y el cumplimiento de la misi?n evang?lica (Comisi?n Episcopal de Relaciones Interconfesionales. Revista Di?cesis, 2007).

Como Dios escuch? los gritos y vio los sufrimientos de su pueblo en Egipto (Ex 3, 7-9), como Jes?s respondi? con solicitud a los que lo imploraban, la Iglesia Cristiana Universal debe desechar la separaci?n, comprender la voz de todos los hombres que piden sufrir y alegrarse juntos, rezar, evangelizar y amar unidos, todos en el distintivo esencial que Jesucristo impuso a todo el que se llame cristiano: ?Amaos los unos a los otros, como yo os he amado. En esto, distinguir?n que sois mis disc?pulos? (Jn 13,34). Este es el distintivo; esta es la raz?n de la desuni?n, la causa, por la que el mundo no est? incendiado en el amor de Cristo, porque no somos capaces de mostrar nuestro amor de aut?nticos cristianos, dejando lo que separa y yendo a lo que une. Jes?s pide al Padre, que sus disc?pulos, como la Sant?sima Trinidad, sean todos una sola cosa; y, concluye: ?Santif?calos en la verdad. Tu palabra es la verdad? (Jn 17, 11.17). Si seguimos divididos, si andamos en tantas siglas de iglesias, grupos y partidismos, motados en el orgullo de no ?enmendalla?, no somos disc?pulos, ni cristianos, ni santos. El camino lo marc? Jesucristo, hemos de arder de amor y, permaneciendo en ?l, dar mucho fruto, el fruto de la verdad, de la santidad, del amor.

Camilo Valverde Mudarra
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 20:15
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