Viernes, 12 de enero de 2007
La esclavitud es un hecho persistente; puede parecer una atadura del pasado ya superada en las sociedades modernas, pero, tristemente, se produce y reproduce a nuestro alrededor, en los pa?ses opulentos, en nuestras ciudades llenas de luces y colores consumistas. La ambici?n maliciosa y el desprecio por los derechos y la dignidad del hombre no tienen l?mites; al servicio del dios Macm?n y el acomodo materialista, se pisotea al ser humano sin ning?n escr?pulo, sin l?mite ni contenci?n; y eliminada una mafia surge otra y, siempre, la misma miseria, la misma indefensi?n, la misma garra atenazante para el ni?o desprovisto, para la mujer desvalida.

D. Antonio Dorado, Obispo de M?laga, alza su voz de pastor por el tr?fico de seres humanos y contra las mafias que negocian con personas, como mercanc?a f?cil y productiva, en su carta pastoral: ?El drama de las familias inmigrantes?. ?Es creciente, dice, el n?mero de mujeres atrapadas, muchas de ellas casi ni?as a?n, esclavizadas por la prostituci?n y el abandono en la calle sin recursos y sin amparo, en el nimbo de inmigrantes indocumentados; la situaci?n es de enorme gravedad, tras los fr?os datos, hay hijos de Dios explotados, pisoteados, humillados y abandonados a su suerte?. El cristiano llamado al amor de Jesucristo, ?? en esto reconocer?n que sois mis disc?pulos?, ha de acudir al problema y revisar sus actitudes que ?es otra forma de vivir y practicar el amor fraterno, que constituye la esencia de la respuesta al amor que Dios nos tiene?.
La mujer, inmigraci?n y trabajo, son cuestiones que se conectan y corren parejas. Es terrible la situaci?n de miles de mujeres extranjeras que intentan ganarse la vida en el rico Occidente, si bien, en la mayor?a de casos, llamar vida a su sucesi?n de d?as no deja de ser un eufemismo impertinente. Existen demasiados casos de esclavitud entre las empleadas del hogar y aquellas dedicadas por las mafias a los clubes de alterne, ocultas, endeudadas y coaccionadas.

Plantea un problema de ?dif?cil abordaje? el trabajo de las inmigrantes en el servicio dom?stico, a las que, al no tratarse de una relaci?n laboral convencional, se les paga una miseria, menos de la mitad de lo que cobra una aut?ctona, se les somete a un trabajo desmedido, se les enga?a y retraen los seguros y los documentos, que no se pagan y nunca se tramitan. Es realmente un estado de ?esclavitud?. Se oye decir: ?una colombiana ni regalada, son mejores las h?ngaras, m?s cumplidoras y limpias, tienen m?s nivel, las peores son las negras y las moras, siempre traen problemas?. La argumentaci?n evidente de los explotadores es siniestra; est?n apaleadas, estafadas, abaratadas, rotas, pero agradecidas, pues, por sus amos, se libran de un infierno a?n m?s calamitoso. Pervive la cruel mentalidad del cacique dominante de su hacienda, animales y s?bditos, por ?l ?piensa- est?n y malviven. Ese pensamiento se?ala el tama?o de la ignominia, es la bondad del verdugo ante la v?ctima, la cortes?a de la evidente carencia de respeto que trata de limpiar la cochambre de su conciencia. Y esto es de hoy, actual, caliente, y vivo en el diario vivir.

Con la apertura hacia el Este y Sudam?rica, la garra de las mafias se ha extendido y, a trav?s del enga?o y la coacci?n, consiguen atraer su mano de obra, muchas a?n ni?as, obnubiladas por el dinero y obligadas por la necesidad y la pobreza. Las someten y maniatan present?ndoles cuentas millonarias que las encarcelan y enmudecen, vejadas, explotadas y, con frecuencia, asesinadas, si no les placen o se rebelan. Este tremendo asunto m?s que esclavitud, viene a ser encarcelaci?n y anulaci?n de la dignidad humana. Entre esta moderna modalidad de trabajos libres, perviven relaciones propias del r?gimen de servidumbre, de la esclavitud. Con los caciques y las mafias, es imposible tratar de deferencia y humanidad. Si tuvieran decoro la soluci?n pasar?a por el sentido de la dignidad en alianza con el cultivo ?tico y algo de compasi?n. Falta la honradez, sobra la brutal codicia. Campea la maldad, el insano af?n de posesi?n; se busca lo f?cil, el pagar poco y obtener lo mucho a cambio de esclavizar. La persona no cuenta; s?lo interesa el poder, dominar y tener esclavos.



Camilo Valverde Mudarra
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 19:33
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