Viernes, 12 de enero de 2007
Es triste, muy triste tener que escribir sobre esta miseria, miseria humana, miseria de los Estados, de los gobiernos, de los instalados, de los ricos, de todos los hombres que permiten la injusticia y no acuden al clamor herido de los ni?os. Las ONGs han zarandeado las conciencias con la denuncia de que once millones de ni?os fallecen cada a?o por la malnutrici?n y enfermedades tratables; cuatro millones de reci?n nacidos mueren antes de cumplir un mes y otros siete millones no llegan a ver su primer a?o. Fatal destino, escrito en el vac?o de vida incipiente sin futuro, seres ?nfimos con la marca de muerte en su dintel sin esperanza, porque, para ellos, no existe ninguna.
La humanidad, satisfecha en su bienestar, sigue con su inoperancia, su zafiedad y sus guerras. ?De qu? sirvi? la Declaraci?n de los Derechos del Ni?o aprobada en 1959? Las cifras y los datos tr?gicos y terribles calculan que cien millones de j?venes viven en las calles a causa de la pobreza, del abandono o la ruptura familiar, no s?lo, en la India, con dieciocho millones, sino, incluso, en los pa?ses m?s opulentos e industrializados, la mayor parte, el 99%, especialmente en el ?frica Subsahariana, por la carencia de servicios sanitarios b?sicos. No hay que ir muy lejos. En Espa?a, uno de cada cuatro ni?os vive por debajo del umbral de la pobreza, alrededor de 1,8 millones, de los que un tres por ciento son pobres de solemnidad. C?ritas se?ala 8,5 millones de pobres espa?oles; es la m?s alta tasa de la Uni?n Europea; y uno de los factores explicativos de este dato es el "reducid?simo nivel" de prestaciones sociales destinadas a las familias espa?olas.
Los ni?os, atrapados en abusos y malos tratos, corro?dos de privaciones y pisoteados sus derechos, carecen de infancia. En el mundo existen quince millones de hu?rfanos, v?ctimas del sida, no conocen ni asisten a la escuela, las ni?as pierden su infancia en matrimonios prematuros y en la ilicitud de relaciones precoces y el tr?fico sexual. Hay 246 millones que realizan un trabajo ilegal, para sobrevivir. Se siguen vulnerando, incluso en los pa?ses desarrollados, los derechos fundamentales de la infancia.
El justo reparto de la riqueza es un concepto olvidado y preterido, no cuenta, no existe. Pero s?, se acordaron de proveerlos de armas y su manejo; no les ense?aron el cultivo y la pesca, no les dieron el arado, las semillas y las redes, ni abrieron pozos y canales; los barbechos fueron eriales y cosecharon hambres, guerras y emigraci?n. No necesitan subsidios ni limosnas, precisan incentivar la producci?n y el incremento, desechar el odio y la injusticia y zafarse de la garra de dirigentes mangantes y tiranos. La vida sin el calor de la paz y la justicia es la muerte y la negra traves?a de la patera.



Camilo Valverde Mudarra
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 19:08
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