martes, 10 de octubre de 2006

PALESTINA, SOLAR DE SANGRE

Palestina, la tierra de la Media Luna Fértil, sigue manando ríos de odio y de sangre. Los Británicos, como siempre, llegaron, se aprovecharon y se fueron. La Comunidad Internacional, como siempre, guarda silencio en su provecho, mercadea con armas, dineros y favores y diplomacia con relativo ahínco, hace ya cincuenta años, mientras los dos pueblos abonan los campos con su llanto, dolor y lágrimas.
La Conferencia de Madrid abrió la esperanza, pero el espíritu terrorista de Arafat, igual que ha hecho en otras ocasiones, cerró el camino de la paz. Hoy, parece que los aires traen mejor cara. El partido Likud indicó a su líder y primer ministro, Ariel Sharon, que no se puede ni se debe seguir «manteniendo bajo ocupación a tres millones y medio de palestinos». Ello perjudica a Israel en su economía y a los palestinos, reconoció Sharon. Los dirigentes palestinos no luchan lo suficiente contra el terrorismo, «sino que mantiene conversaciones de amigos del alma» con los miembros de los grupos integristas palestinos Hamas y Yihad Islámica. Arafat exige que la OLP y su principal movimiento político, Al-Fatah, sean las que decidan las posturas que se han de plantear y tomar.
La novelista, Kenlze Mourai, hija de una princesa del antiguo Imperio Otomano en el exilio asegura: «El pueblo paÍestino vive en un gran campo de concentración. Hace tiempo que convivimos con el problema israelo-palestino, que la gente ya no ve más que cifras, números de muertos. Al hablarles de paz duradera a los propios Israelíes y palestinos, en sus ojos de tristeza, se aprecia el dolor con el que todos dicen que es una broma macabra. La dificultad de los palestinos para construir una casa, para ir a la escuela, para trabajar, para enamorarse, para tener hijos... se divisa en su amargura. Están desesperados. Saben que la opción del terrorismo suicida ensucia la causa palestina. La mayoría de los palestinos no acepta los atentados suicidas contra civiles. Pero muchos de ellos los consideran una forma válida de resistencia dentro de Palestina, contra soldados y contra colonos... Es terrible, pero muchos creen que no tienen otra alternativa, otra manera de defenderse cuando les están matando a sus niños. Si el pueblo israelí supiera lo que pasa en Palestina -que no lo sabe- no podrían soportarlo. Es todo un pueblo completamente asfixiado durante muchos años, una sociedad que vive estrangulada en un gran campo de concentración. La mayoría de los palestinos que conozco dice que Arafat ha sido un jefe de lucha, no un hombre de Gobierno. Un luchador que ha puesto Palestina en el mapa del mundo; pero que ha sido incapaz de tolerar la oposición y ha impedido el resurgimiento de una generación políticamente capaz que sucederle. Y Sharon es un carnicero».
Akiva Eldar, analista político israelí, del diario progresista Haaretz, escribe que las reservas de Israel al plan de paz generan inquietud; convierten la iniciativa diplomática estadounidense en un dictado israelí para un acuerdo de claudicación palestina; y califica las cortapisas de Israel de «calle de una sola dirección», que hacen casi imposible la solución del conflicto. Las exigencias israelíes se sintetizan en: La calma como condición para que continúe el proceso; el cese absoluto del terrorismo, de la violencia y de la incitación por parte de los palestinos; la sustitución de Yaser Arafat por un dirigente nuevo y diferente, en la Autoridad Palestina; el mecanismo de control debe ser dirigido por Estados Unidos; las características del Estado Palestino se determinarán en negociaciones entre Palestina e Israel; y la culminación del proceso conducirá al fin de todas las reclamaciones palestinas y no sólo al fin del conflicto.
En el documento de las reservas israelíes, no se hacen esfuerzos visibles por alcanzar un acuerdo, lo que confirma, como se teme en círculos palestinos, que el visto bueno de Sharon es una forma de dilatar la aprobación del plan de paz por parte de Israel:


Camilo Valverde Mudarra

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Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filología Románica
Catedrático de Lengua y Literatura Españolas,
Diplomado en Ciencias Bíblicas, y poeta.

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