S?bado, 25 de febrero de 2006
LA MUJER Y VALORACI?N

Camilo Valverde Mudarra

La mujer postergada durante siglos como ser inferior y despojado de derechos, hoy, cuando el nuevo siglo, desplegando sus alas, recorre ya sus primeras rutas, se halla en cauces de reconocimiento que asientan su dignidad y le confieren el puesto que su ser personal demanda.
Hace ya unas d?cadas que paulatinamente ha ido tomando parcelas poco antes vedadas a la mujer por h?bito y concepci?n en casi todas las sociedades hist?ricas. Se la ve con normalidad desempe?ando muy diferentes funciones y a nadie se le ocurre venir a la extra?eza ni entrar en la admiraci?n. Ocupa, con eficiencia, puestos corrientes unas veces y relevantes otras, impensables hasta hace poco. Son taxistas, militares, diputadas y jefes de gobiernos, sin aspaviento, con sabor de igualdad y naturalidad. No obstante, el desempleo le sigue lesionando m?s que al hombre, su sueldo suele ser inferior, las tareas dom?sticas siguen ata??ndole inminentes y, tristemente, son demasiadas las mujeres que perecen v?ctimas de energ?menos inmaduros, viciosos y psic?patas que les declararon y profesan amor rid?culo y extra?o. El proceso parece largo, los escollos contin?an y la lucha por conseguir avances en la aut?ntica igualdad se hace a?n necesaria y duradera. Es perentoria una ley contra la violencia y el ataque a la mujer.
En la historia del pensamiento, se han dado variadas opiniones sobre la mujer. Algunos han defendido una indiferenciaci?n. Otros aducen diferencias propias en la aprehensi?n del mundo regulada por el orden biol?gico y por el campo psicol?gico. Hecho este que, al incorporarse la mujer a multitud de tareas, ha quedado patente en la extraordinaria destreza y rigor con que desarrolla cualquiera encomendada. Son muchos los que apuntan una id?ntica dignidad y una funci?n distinta. Tesis que, en muchas ?pocas, ha sustentado la actitud social de la consideraci?n en rango de inferioridad por infravaloraci?n.
Tras la Gran Guerra, la era industrial abri? las puertas de las f?bricas a la mujer. En tal situaci?n, pronto tuvo que organizarse y comenzar la lucha por la adquisici?n de las prestaciones sociales y el derecho al justo salario en correspondencia con el trabajo realizado. Temores ocultos y subconscientes son los que, inveteradamente, han actuado directa e indirectamente para descolocarla de la situaci?n social y conceptual que le es propia natural, psicol?gica y biol?gicamente. La consecuencia ha sido hist?ricamente la instrumentalizaci?n de mecanismos legales e ideol?gicos, en la mayor?a de las culturas, para comprimirla en muy vastos recintos de injusticia social y por medio de la alienaci?n reducirla a esferas rayanas con la esclavitud.
Es imprescindible proclamar que no es pol?tica de reivindicaci?n lo que el ser de la mujer necesita, sino la destrucci?n de antiguas concepciones y la consideraci?n exacta que le concierne en su trascendencia, en su absoluta peculiaridad e inmanente esencia.
La personalidad femenina es rica y muy compleja. La mujer es melod?a y poes?a, es ternura y momento. Vive el detalle, la concreci?n y la peque?ez. Su rumbo es la esperanza, la vitalidad y la fortaleza. Es dispensadora de gracia y firmeza. Su desprendimiento, resistencia y solicitud no tienen l?mites. Su ?ndole innata es la capacidad esencial del amor. Derrocha su propio ser que es el cari?o, la seguridad y la moderaci?n. Es la vida, portadora y dadora de vida y afirmaci?n de la vida; por eso va delante, su visi?n es m?s amplia, admite la innovaci?n y avizora un horizonte m?s ancho. En la penuria y desgracia, es sost?n y b?culo de pacificaci?n. En la percepci?n de la realidad, desecha lo colectivo y viene a lo individual. Es la familia y es la educaci?n.
Su condici?n natural de di?logo y de paz contribuir? siempre en este ambiente materialista al crecimiento de individuos que vivan la entrega, el servicio y el amor al pr?jimo, menos violentos y ego?stas. All? donde exista la direcci?n y el ordenamiento de la mujer, la sociedad encontrar? soluci?n a innumerables problemas y se crear? un ambiente m?s libre, justo y dialogante.

-------------------------------------------- Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filolog?a Rom?nica
Catedr?tico de Lengua y Literatura Espa?olas,
Diplomado en Ciencias B?blicas, escritor y poeta.
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 23:02
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